Cubiertos demasiado ostentosos para un moderno mantel? ¿Vajilla clásica en sus
muebles de diseño? Los regalos de boda son a menudo un problema para la pareja.
Los invitados regalan lo que le parece mejor, y eso puede suponer una
acumulación de regalos, cada uno de un estilo y color diferente, imposible de
armonizar. Para evitar ese problema, está la posibilidad de confeccionar su
lista de bodas a medida y ahorrarse la incómoda situación de descambiar esos
regalos que no son de su gusto.
Hace tiempo que
las listas de boda se comenzaron a estilar en España. Pasó de la ficción de las
películas americanas a nuestra realidad. La verdad es que esta medida ha sido
bien acogida en general. En un comienzo, estas listas eran únicamente para
bodas, pero cada vez es más usual en nacimientos de bebés e incluso comuniones.
Se trata de un beneficio mutuo.
Los invitados
pueden elegir el regalo que deseen de entre los de la lista en función de lo
que ellos prefieran y/o del precio que más les convenga. La eterna duda de si gustará o no gustará… ¡Está
resuelta! Por otra parte, los novios no sufren la incomodidad de aceptar
regalos que no les convencen. No tienen que descambiarlos, lucirlos en sus
nuevas casas a regañadientes, ni esconderlos.
La elección que llevemos a cabo debe ser concienzuda.
Debemos tener claro cuál es la estética que queremos para nuestra casa. No
debemos comprar o inscribir en esa lista de boda todo aquello que nos guste.
Debemos mantener los pies en el suelo.
Para cubrir esta necesidad, están los diseñadores. La
carrera de diseñador se implantó hace relativamente poco en España por lo que
aun no son demasiados los que contratan a uno para decorar sus casas.
Los interioristas pueden ayudarnos a elegir aquellos
muebles, elementos decorativos…que son más acordes con el aire que queramos
darle a la casa en conjunto y a cada habitación en particular.
La decisión de contratar un diseñador nos puede ayudar en
la correcta confección de la lista de bodas. No obstante, no debemos olvidar
que se trata de nuestra casa, y somos nosotros, los que tenemos la última
palabra.


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