miércoles, 19 de diciembre de 2012

Bodas Civiles y bodas eclesiásticas


Las bodas civiles y las religiosas tienen como denominador común que ambas tienen validez jurídica puesto que en los dos casos nuestro matrimonio será inscrito como tal en el registro civil.
La principal diferencia  entre estas dos formas de contraer matrimonio es la fe. En el caso de que la pareja sea creyente y desee consagrar su unión ante Dios, elegirán casarse por la Iglesia, mientras que si se trata de personas que creen en su amor pero no en ninguna religión, tenderán a escoger un matrimonio por lo civil.
No obstante, otra gran diferencia entre el matrimonio civil y el eclesiástico es el emplazamiento donde daremos el sí quiero. Al casarnos por la Iglesia tenemos podemos la posibilidad de escoger la iglesia que más nos guste. Para ello debemos estar atentos y no dejar la reserva de la misma para última hora.
En el caso de la boda civil, como norma general concede más libertad de ubicación. Si bien es cierto que lo común en las personas que escogen esta forma de casarse lo hagan en alguna de las salas del Ayuntamiento donde estén empadronados ó en el registro civil donde también pueden realizarla., existe la posibilidad de llegar a un acuerdo con la persona que se encargará de la ceremonia civil para realizarla en algún lugar que nos guste particularmente; un castillo, la playa… Escogiendo alguno de los lugares que el Ayuntamiento de vuestra ciudad tenga a su disposición para estos eventos.
El precio es algo que se resentirá si, al escoger una boda civil, decidimos celebrarla en un lugar ajeno al ayuntamiento En función de la zona que escojamos tendrá un coste u otro, todo ello sin incluir en la mayoría de los casos la decoración de ese lugar. Es por ello por lo que los matrimonios civiles suelen celebrarse en una sala del consistorio, puesto que celebrar la boda aquí suele ser gratuito.
En el caso de las ceremonias religiosas, la parroquia que elijamos nos solicitará un importe que irá desde los  100 euros en adelante (en función de la capacidad del templo y la decoración o no que pueda incluir este coste) en concepto de mantenimiento. Se tratará de un tributo “voluntario” pero que los novios pagarán y que está destinado no al alquiler del templo, sino al mantenimiento del lugar. 
Si nos decantamos por una ceremonia civil sólo necesitaremos contar con la presencia de dos testigos que no sean familiares y que hayan cumplido la mayoría de edad, mientras que si nos casamos por la iglesia iremos acompañados también de un padrino y una madrina, pudiendo incluir en la lista de testigos a más de dos personas que deseen formar parte de nuestro enlace.
La duración es otra diferencia entre estas dos formas de matrimonio. En el caso de la boda religiosa, la duración es de una hora y media aproximadamente, mientras en las bodas civiles los contrayentes tardan unos veinte minutos en dar el sí quiero.
Como ves, existen tantas formas de contraer matrimonio como parejas, ahora sólo tienes que ponerte manos a la obra y elegir el tipo de enlace que deseas para tu Gran Día.

martes, 4 de diciembre de 2012

Wedding Planner, las hadas madrinas de las bodas


La figura del Wedding Planner se está convirtiendo con el paso de los años en algo imprescindible para el buen desarrollo de nuestra boda.
El Wedding Planner es la persona que se encargará de hacer realidad nuestros sueños el Gran día, dado que su labor consiste principalmente en conocer el tipo de boda que los novios desean y hacerla realidad, recreando para ellos el tipo de evento que deseen, una boda romántica, íntima, moderna…Encuadrándola en el marco que los contrayentes deseen y que puede ir desde la clásica capilla a una playa o castillo.
Una boda tarda en ser organizada una media de 250 horas, un tiempo del que es posible que la pareja no disponga, motivo por el cual el/la wedding Planner se encargará de los trámites ahorrando tiempo a los contrayentes y permitiéndoles participar en los preparativos de la boda en la medida en que puedan y quieran.
Este asistente de bodas tendrá entre sus funciones; concertar entrevistas, coordinar a los invitados, citarse con proveedores, ayudar en la elección del maquillaje... Todo ello bajo la supervisión de los novios, quienes se liberan así del estrés que les supone coordinar todo lo relacionado con el enlace.
Así, el Wedding Planner tratará de hacer que cada elemento concuerde con los demás, consiguiendo que vestuario, decoración y demás elementos sigan el mismo estilo, sin desentonar. Para ello, a menudo el Wedding Planner se apoya en el Wedding Designer, que creará una imagen de vuestra boda, en la cual todos los detalles hagan juego con el resto.
La labor del Wedding Planner concluye el día de la boda, momento en que se encargará de los pequeños detalles que hacen que una ceremonia sea perfecta; asegurarse de que suena la música correcta para el vals, acomodar a los invitados en sus asientos…
Las funciones que realizará nuestro asistente comenzarán en la etapa de planificación, donde estableceremos conjuntamente con él o ella el tiempo que resta hasta la boda y los plazos en que queremos contratar cada servicio.
Tras esto vendrá la etapa de realización, en que llevaremos a cabo toda la labor de contratación de servicios (catering, flores…), compra de vestuario, gestión de traslados y demás tareas previas a la ceremonia.
Y finalmente se estará a la etapa de finalización, que tendrá lugar el día de la boda.
Existen no obstante, empresas que permiten a los novios la posibilidad de contratar sus servicios solamente para una de las etapas anteriormente nombradas, ofreciendo un servicio más barato al ser menos el trabajo del que se encargaría el asistente pero pudiendo ser de gran ayuda. Esto es efectivo sobre todo en novios que contratan la etapa de planificación donde se les aconseja, en función del tipo de boda que deseen, los lugares y servicios que deben contratar para conseguir hacer realidad su sueño, obteniendo unas directrices de las tareas que deberán realizar en los meses consecutivos.
En cuanto al coste, las empresas que prestan estos servicios suelen cobrar entre el 10% y el 20% del presupuesto total de la boda. No obstante existen también empresas que exigen un pago final establecido que dependerá del tipo de boda que hayan organizado. El precio de la contratación de nuestro asistente personal no es demasiado elevado pues éstos tienen a su vez acuerdos con algunos proveedores que son los que, a cambio del cliente, les pagan una comisión que está entre el 5% y el 10%.